15. CARTEL

¡¡Buenos días!! Se acerca el final de la asignatura y con ella el final del blog. Ha sido muy emocionante compartir con todos mi trabajo, mis opiniones y mis reflexiones. Hoy os traigo la última tarea del curso, en la cual tuvimos que elaborar un cartel que contara como temas principales: la mujer en la historia y la guerra. os contaré cuál es el significado de cada uno de los elementos que forman el cartel y para terminar como siempre, os dejaré una foto de mi trabajo.

Espero que os guste, y como siempre digo, si queréis comentar algo, dejar vuestras opiniones o simplemente plantear alguna duda ya sabéis que abajo en comentarios me podéis dejar lo que queráis. ¡¡Gracias!! y os dejo con el cartel.

                                        

Para explicar correctamente la tarea antes hay que saber de qué se trata, cuál es su objetivo, qué elementos contiene, cuál es el significado individual de cada uno y qué relación guardan todos entre sí.

Para empezar vemos multitud de elementos y de colores que guardan un significado grupal, por lo que colocados por separado perderían la esencia del trabajo, aquello que se pretende transmitir. Vemos un cartel con un fondo mezclado entre azul y rojo, una frase en blanco que hace que nos paremos a verla, y varios elementos colocados con un orden lógico. Todos estos elementos representan la figura de la guerra, una figura presente tanto en nuestra historia como en nuestro presente. Una guerra que parece continua por no terminar nunca, formada por varios conflictos que nunca dejan de aparecer. Comenzando en la esquina superior derecha y después siguiendo en sentido antihorario, vemos un fondo rojo con puntos blancos que representan las motas de polvo creadas por los ambientes de guerra, con alguna representación de los escenarios mas crueles de la historia: hombres llevando armas, soldados caídos, otros muertos de miedo luchando por sobrevivir, y escenas de admirar donde soldados arrastran a compañeros para intentar ponerles a salvo. A su izquierda seguimos con la imagen de edificios destruidos. Un edificio destruido y ardiendo no pretende mostrar simplemente lo material sino lo que hay detrás. Ese edificio podía ser el hogar de varias familias que ahora se han quedado sin un techo, sin pensar en cuantas personas podían estar en el interior antes del accidente. Justo debajo vemos la imagen de un grupo de soldados que están descansando, probablemente a la espera de comenzar a luchar contra gente que no conocen ni les han hecho nada, cegados por la idea que creen que es la correcta de “eliminar al bando contrario”. Como vemos la guerra no es mas que un escenario donde no hay vencedores, sino pérdidas y destrucción. Continuamos con el cartel siguiendo desde su parte inferior hacia la derecha para centrarnos en un momento concreto de la historia, la Revolución Francesa (1789), clave en el trabajo ya que centra los dos temas fundamentales del trabajo: la historia que analiza la guerra y la historia que pretende concienciar sobre el papel de la mujer. En esta parte podemos observar a la Reina María Antonieta, esposa del Rey Luis XVI junto a una guillotina, la cual fue la culpable de su muerte. A su derecha tenemos dos imágenes bastante famosas en la historia de Francia y muy reconocidas, una de ellas procedente de la obra de Eugène Delacroix pintada en el año 1830 y titulada: “La libertad guiando al pueblo”, actualmente expuesta en el Museo del Louvre. Incluir a María Antonieta se debe a que el cartel tenía que contener la obra mas famosa de la artista que se nos asignó al principio de curso, que en mi caso fue Elisabeth Vigée LeBrun, la cual recordemos que tuvo que exiliarse de su país debido a la Revolución Francesa. Gracias a la inclusión en el cartel de la reina, podemos también aprovechar para pensar y reflexionar sobre el papel que ha tenido la mujer en la historia y como, poco a poco, estamos ayudando a avanzar y conseguir mas igualdad. Cierto es que todavía estamos bastante lejos de conseguirla, debido a pequeñas acciones arraigadas desgraciadamente en las mentes de muchas personas, o a campañas publicitarias donde hemos visto que se sigue tratando de degradar la figura de la mujer con el fin de recordar cómo era décadas atrás. Sin embargo poco a poco y mediante el ruido y dejar atrás el silencio, conseguiremos dejarlo atrás y llegar a una igualdad que tanto soñamos.

Con esto vemos una bandera ucraniana, que nos recuerda que la guerra no es cosa del pasado, ya que en el país de Ucrania actualmente están viviendo una. De nuevo volvemos a lo mismo, una zona que entra en guerra por los intereses de unos pocos poderosos que poco les importa a quién llevarse por delante con el fin de conseguir sus objetivos.

Con todo lo expuesto en el cuadro vemos y podemos confirmar que la guerra no causa mas que pérdidas, y que no es cosa del pasado. Todos pensamos que hoy en día no viviríamos al mismo tiempo que estalla una guerra, que eso era cosa del pasado, que habíamos evolucionado, pero los conflictos de Ucrania, Siria y Afganistán, entre otros, nos recuerdan lo mucho que nos equivocábamos. Con esto llego a la frase que pretende hacernos reflexionar sobre si de verdad pensábamos que con los años habíamos aprendido de nuestros errores o solo era una ilusión. Solo sé que este deseo de poder y de querer más nos vuelve codiciosos y nos hace hasta matar para conseguir nuestros propósitos.

Vemos en una esquina el personaje imaginario, el cual me salió con alas y me ha venido perfecto para la tarea ya que representa el querer volar, el querer salir de todos estos escenarios y querer huir hacia una vida mas tranquila o un mundo mejor.

Habiendo explicado las ideas del cartel os dejo por aquí el trabajo terminado, espero que os guste.




No me ha parecido bien incluir una foto, pero en la obra hay una réplica de un objeto de una persona que tengo muy presente estos días, mi abuela. Mi abuela Ana Massot. Tratándose de un trabajo que mezcla mujer, historia y guerra qué mejor ejemplo que el de una mujer que ha vivido una. Una guerra que le hizo madurar demasiado pronto, una guerra que la obligó con 10 años a despedirse de su niñez, al mismo tiempo que de sus padres. Y al igual que ella otros cientos de personas. Hablo de La Guerra Civil Española. Un periodo al que le siguió uno peor: la postguerra y el hambre. Mi abuela aprendió a vivir en esa época y algunas cosas le dejaron tan marcada hasta el punto de no haberse podido quitar ciertos pensamientos, ya para ella, involuntarios. Acciones como guardarse absolutamente todos los restos de comida por muy pequeños que sean, que a nosotros nos puede parecer tonto, pero son pensamientos ya arraigados en la mente de una persona que de joven no ha tenido ni esos restos de comida para llevarse a la boca. Ella ha sido la prueba de todo lo psicológico que deja una guerra en las personas, aunque intentemos disimularlo. Otro aspecto era el de ser mujer, en el que por aquel entonces, solo servían para quedarse en casa, tener hijos y cuidar del marido. Me alegra saber que mi abuela ha sido diferente. Aunque si ha estado a la sombra de un marido que poco la dejaba hacer, ha sido capaz de llevar un negocio adelante ella sola toda su vida, de educar a todos sus hijos e incluso de sacarse el carnet de conducir a los 60 años, a pesar de los comentarios que pretendían desmotivarla y pararla. Una persona con ideas adelantadas a su tiempo que no podía llevar a cabo por la mentalidad de la sociedad en la que vivía. Me alegra pensar que, tras su jubilación, pudo llevar por fin una vida feliz y tranquila, donde pudo desprenderse de algunos de sus pensamientos sobre la guerra que tanto le marcaron, aunque nunca sin olvidarse de ellos. Estoy orgullosos de haber coincidido con una persona tan fuerte y además de llevar su apellido.

Con esto último pretendía hacer un pequeño homenaje y aprovechar para demostrar, con un ejemplo bastante fiable, que lo peor de una guerra se puede manifestar en forma de conductas o pensamientos que permanecen toda la vida. Gracias.
Carlos Sánchez Hueso Massot

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